Diario de Paco

No soy una persona muy dada a hablar o contar mucho, pero ya que me toca hacer lo que hemos denominado el ‘suplemento dominical’ de nuestro diario de grabación, voy a intentar compartir mi visión de esta experiencia que ha sido, como en otras sesiones de estudio, a partes iguales intensa, instructiva, divertida y no libre de cierta cantidad de nerviosismo, que, aunque hay quien dice que la única muestra visible de esto último es un ligero parpadeo más rápido de lo normal en mi, nervios también ha habido.

El mes de noviembre estuvo cargado de ensayos de base rítmica. Txar Lee y yo tuvimos una buena cantidad de ellos, en los que diseccionamos cada uno de los temas y probamos arreglos distintos, intentando crear unos buenos cimientos para que todos ellos sonaran sólidos. Creo que conseguimos un resultado bastante aceptable, ya que gran parte de este trabajo obtuvo el ‘sello de aprobación Alhándal’, lo que significa que es lo que escuchareis en el resultado final.

El mes de diciembre estuvo dedicado a ensayos personales, para asentar en la mente cada parte, practicar las zonas más delicadas, incluso hubo tiempo para que siguieran apareciendo arreglos e ideas nuevas para alguna que otra sección de los temas. Si tengo que destacar algo que me guste especialmente de las sesiones de grabación es precisamente el que no todo está cerrado de antemano, sino que en el propio estudio sigue habiendo espíritu creativo y las canciones siguen evolucionando.

Como ya sabréis por el diario, Yiyi, Germán y yo llegamos a Pamplona el 26 de diciembre y para entonces, Txar Lee ya había grabado todas las baterías. Al día siguiente, mi primer día de grabación, me encontré con la grata sorpresa de que los temas ya habían ‘mutado’, en el sentido que explicaba antes. Las baterías grabadas no eran completamente iguales y había que adaptar determinados pasajes de bajo a esos cambios. Terminábamos de grabar un tema, lo escuchábamos y notabas cómo había crecido, era sutilmente diferente y mejor.

La única pega que tienen todas las experiencias buenas es que en algún momento tienen que terminar y, aunque por una parte es bueno hacer tu trabajo rápido, en algunos casos, como en este, a uno le gustaría que duraran un poquito más. Al mediodía del domingo 28, los bajos estaban completados y salí del estudio a la vez satisfecho por el resultado y triste porque mi parte en el proceso de grabación había terminado...

… y os preguntaréis, ¿dónde está la tensión, si disfrutaste tanto de toda esta aventura? La inquietante respuesta es que no es fácil trabajar cuando constantemente sientes sobre tu hombro la fría mirada del robot. Sí, ese que nos acompaña en todas las grabaciones. Ya sabéis quien es.

Paco Nieto

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